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¡A jugar! El Festival del Juego del Montserratí transforma Olesa en un epicentro cultural
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¡A jugar! El Festival del Juego del Montserratí transforma Olesa en un epicentro cultural

Por Àlex Aragonés
viernes 10 de abril de 2026, 20:00h

El Club de Rol de Olesa organiza la primera edición del Festival del Juego del Montserratí para celebrar sus 20 años de historia. El evento ha recibido la visita de más de 4.000 asistentes que han redescubierto espacios patrimoniales poco conocidos de la ciudad.

La cultura lúdica ha convertido a Olesa de Montserrat en un lugar intergeneracional y sin barreras para disfrutar de los juegos de rol, de guerra y de mesa. Los artífices de transmitir este espíritu por el Baix Llobregat son los integrantes del Club de Rol del municipio catalán, que han celebrado sus 20 años de historia con la creación del Festival del Juego del Montserratí. La primera edición del evento ha acogido a más de 4.000 visitantes entre el sábado 21 y domingo 22 de marzo, además de contar con más de un centenar de voluntarios.

Participantes de todas las edades han disfrutado de una amplia oferta de juegos, talleres y actividades relacionadas con los juegos de mesa, los juegos infantiles y tradicionales, el rol, los juegos de guerra, el maquetismo y el pintado de miniaturas. Todo un éxito que ha estado repartido por toda Olesa, al contar con diferentes espacios diseminados por la ciudad para disfrutar de las actividades lúdicas. “Queríamos que los visitantes pasearan por el pueblo y consumieran en los restaurantes locales. Creamos tres espacios principales en el centro, a cinco minutos de distancia entre ellos, para invitar a la gente a descubrir Olesa. Incluso para los vecinos del pueblo, el uso de espacios patrimoniales les ha permitido redescubrir lugares que quizás no conocían”, explica Jordi Tarrida, presidente de la asociación Festival del Joc del Montserratí, que gracias al evento entró por primera vez al antiguo convento de las Paúlas.

Verificado por historiadores

Este espacio emblemático, junto a la Torre del Reloj, o Santa Oliva han sido los lugares donde se han llevado a cabo los juegos de rol. “Son partidas narrativas con grupos reducidos donde un “máster” conduce una historia, que estaba ligada con el entorno. Todo ha estado verificado por historiadores para integrar el contexto del espacio en la narrativa”, añade Tarrida sobre un modelo descentralizado que ha permitido ocupar diferentes equipamientos y sitios con un encanto especial en Olesa.

Es el caso del centro cultural Cal Puigjaner, que ha acogido juegos tradicionales y un espacio familiar con animación infantil: “Estaba dirigido a los más pequeños”. De hecho, ha sido uno de los espacios más visitados del festival. “La música familiar ha sido un éxito. El espacio de pintura de miniaturas también estaba a tope, con gente esperando para sentarse”, matiza el presidente.

El mayor torneo celebrado en España

La Unión Excursionista de Cataluña ha sido el espacio destinado a los juegos de pintura y guerra. Este último, la actividad que ha acabado por batir un récord: “Son juegos de estrategia con escenografía. Hemos hecho un torneo de One Page Rules, el más grande que se ha hecho nunca en España”. Este juego es el que más éxito tiene en el club de Olesa, una asociación sin ánimo de lucro destinada a la promoción y difusión de los juegos que tiene como objetivo ejercer de nexo entre “frikis”, tal y como se llaman ellos mismos, y proporcionar un espacio y los materiales para que estos puedan desarrollar sus aficiones de la mejor manera posible. Ellos ya habían organizado previamente torneos donde acudió gente de hasta Valencia: “Tiene una gran comunidad porque, a diferencia de otros, tiene normas muy fáciles que se resumen en una página. De ahí el nombre del juego”. Esta vez dieron un paso más para tratar de superar con creces sus expectativas: “Teníamos la convicción de que podíamos montar el torneo más grande porque tenemos los contactos y sabíamos quién jugaba. Los convocamos a todos y respondieron”. Según explican los organizadores del festival, el campeonato ha reunido a unos 30 participantes: “Normalmente estos torneos acogen a unas 10 o 12 personas, así que fue un volumen importante. Además, estas partidas requieren mucho espacio para montar toda la escenografía a escala. Fue un mérito disponer de 12 o 13 mesas en paralelo con todo el material necesario”.

A lo largo del fin de semana, Olesa se ha llenado de personas venidas de todos los rincones de Cataluña. “Está en una posición privilegiada, a 30 minutos de todas partes (Barcelona, Terrassa, Sabadell o Manresa), lo que nos permite abarcar un área muy poblada. Han venido incluso de Valencia o recreadores históricos de las Terres de l’Ebro. También hemos tenido expositores de Figueres”. Una gran fiesta lúdica que ha superado por completo todas las expectativas. “Esperábamos poder decir que habían venido 1.000 personas, ¡pero esa cifra ya la habíamos alcanzado el sábado por la mañana!. El recuento es una estimación porque al ser espacios abiertos sin entrada es difícil tener la cifra exacta, pero contando la gente que entraba en los diferentes puntos fueron 4.000 personas”, afirma Jordi Tarrida. Solo el sábado por la mañana ya habían pasado 500 asistentes por el espacio de juegos de mesa: “Ha sido un lleno absoluto”, celebran desde la organización sobre una acogida “tan buena” que les motiva para seguir trabajando en la continuidad del proyecto.

Más de un centenar de voluntarios

El número de gente interesada en los juegos no ha sido el único dato que han celebrado. También lo ha sido el volumen de voluntarios, esencial para que el festival triunfase por todo lo alto en la primera edición. “Hubo más de un centenar. El club tiene unos 150 socios y muchos se han implicado, además de amigos que han venido a echar una mano. Pero Olesa tiene un tejido asociativo muy potente; la gente ya espera este tipo de actividades y quiere participar. Implicamos a asociaciones vecinales y entidades culturales para crear esta nueva fiesta. El voluntariado no ha sido solo gente que sabía de juegos, sino vecinos que han ayudado en logística, repartiendo folletos o limpiando simplemente porque les gusta que en su pueblo pasen cosas”.

Gracias a ello, el festival se ha convertido en un evento donde los juegos crean un ambiente familiar entre los propios vecinos de la localidad. Y de todas las edades. “Teníamos actividades infantiles, pero también gente mayor. El espacio de juegos de mesa estaba en el hogar del jubilado e intentamos transmitir nuestra pasión por juegos modernos a gente de 70 u 80 años, que normalmente juega al dominó o a las cartas. Ha sido una herramienta para conectar generaciones. También había muchos docentes que ven el juego como una herramienta pedagógica para trabajar habilidades matemáticas o lingüísticas”.

Propuestas lúdicas complementarias

El programa del evento también incluía propuestas complementarias como partidas con autores, presentaciones de juegos y libros, charlas, podcasts en directo y actividades de fomento y difusión de la cultura lúdica. El alcalde de Olesa de Montserrat, Marc Serradó, y muchos concejales de Olesa tampoco quisieron perderse la fiesta y disfrutaron de las actividades lúdicas. “Hemos constatado que todos los años de trabajo del Club de Rol de Olesa de Montserrat están dando sus frutos, contribuyendo a consolidar una comunidad cada vez mayor tanto en el municipio como en Cataluña, que esperamos que no pare de crecer”, culmina la organización. El festival también implicó un importante impacto económico gracias al outlet de juegos de mesa, que ya tenía cola antes de abrir y casi se quedó sin stock en la primera jornada: “Funcionó de maravilla. Una empresa de Sant Andreu de la Barca montó un puesto con excedentes de stock o cajas con pequeños defectos a muy buen precio. El sábado por la mañana ya había una cola de 60 personas y para el mediodía ya habían vendido casi todo lo que tenían previsto para todo el fin de semana”. También, la decena de restaurantes del municipio que colaboraron han notado “un incremento sustancial de clientes durante los dos días”.

Ahora, el objetivo es que el evento vuelva a llenar las calles de Olesa de juegos el año que viene. “La intención es darle continuidad. Planteamos una programación muy ambiciosa para ser la primera edición y ahora debemos ver cómo hacerlo sostenible. Quizás repitamos el formato o lo repartamos en varios fines de semana temáticos, pero la idea es seguir”, sentencian sobre un evento que nació como una oportunidad para difundir la cultura lúdica en la villa y la comarca, impulsando el tejido cultural, asociativo y educativo y fomentando la cohesión social a partir de los juegos de rol, de guerra y de mesa. III

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