Menos maletas, más noches y una caja pública en máximos. El Baix Llobregat ha vidido esta última temporada turística -la que cerró su balance el 31 de diciembre de 2025) una inesperada paradoja turística: ha bajado la llegada de viajeros, pero la recaudación de la tasa turística se ha disparado un 20%, respecto a 2024, y roza los 2,5 millones de euros. La clave de este aparentemente contradictorio resultado reside en que cada vez los turistas que nos visitan (aunque sean menos) optan por estancias más largas, se hospedan en hoteles más caros . En pocas palabras, los visitantes dejan un mayor rendimiento que volumen.
La temporada turística de 2025 en el Baix Llobregat ha cerrado con un resultado aparentemente contradictorio, que no lo es en cuánto se analizan más a fondo todos los parámetros. El año pasado llegaron a la comarca menos visitantes que en 2024, pero la recaudación de la tasa turística se disparó. La comarca ingresó 2.546.496 euros por el impuesto sobre las estancias en alojamientos turísticos, un 20% más que en 2024, cuando se recaudaron algo más de 2,1 millones. El dato confirma la tendencia al alza en la comarca de los últimos años y refleja un cambio de modelo: menos turismo de volumen (o de masas), pero con una mayor rentabilidad económica por visitante, que cada vez más opta por contratar paquetes más exclusivos.
Durante 2025, se alojaron en hoteles del Baix Llobregat más de 1,2 millones de turistas, numéricamente un 8% menos que el año anterior. Sin embargo, las pernoctaciones crecieron un 1%, hasta alcanzar 2.743.608 noches. La explicación está en la estancia media, que aumentó un 9,8% respecto a 2024. En otras palabras: llegaron menos viisitantes, pero quienes eligieron la comarca para pasar unos días de asueto se quedaron más tiempo. Y eso tiene un efecto positivo directo en la tasa turística, ya que el impuesto se paga por noche y persona alojada.
Dormir en hotel ya cuesta más de 100 euros
Otro factor clave fue el precio del alojamiento. El coste medio de una habitación doble en hoteles del Baix Llobregat superó por primera vez la barrera de los 100 euros y se situó en 104,8 euros por noche, un 3,5% más que el año anterior. Aunque la tasa turística no depende directamente del precio de la habitación, el encarecimiento hotelero suele ir ligado a una mayor demanda de establecimientos de categoría superior, donde el impuesto es más elevado. La combinación de estancias más largas y alojamientos más caros ayuda a explicar el fuerte incremento de la recaudación.
El gasto total por turista fue de 722,2 euros, un 5,8% menos que en 2024. Sin embargo, el desembolso diario en destino se mantuvo estable, con una ligera subida del 1,3%, hasta los 61,8 euros por persona y día. Esto apunta a un visitante que controla más el presupuesto global, pero que sigue consumiendo en restauración, ocio y servicios durante su estancia.
El turismo internacional gana peso
La caída del número de viajeros se produjo tanto en el mercado nacional como en el extranjero, aunque con distinta intensidad. El turismo doméstico retrocedió un 13,7%, mientras que el internacional bajó un 3,1%. Pese a ello, los visitantes extranjeros generaron un 5,5% más de pernoctaciones que en 2024, lo que refuerza su importancia estratégica. Francia se mantuvo como principal mercado emisor, seguida de Estados Unidos y Canadá, Reino Unido y Alemania.
Por otro lado, la oferta de alojamiento creció un 0,9% en número de establecimientos y plazas, impulsada por nuevos apartamentos, hoteles y viviendas de uso turístico. Además, el empleo turístico evolucionó positivamente: la ocupación en el sector aumentó un 3,6%, mientras que el paro descendió un 0,8%.
Un turismo menos masivo y más rentable
Con una valoración media de 8,4 sobre 10 por parte de los visitantes, el Baix Llobregat consolida un perfil turístico cada vez más orientado a la calidad y al rendimiento económico. Los datos de 2025 dejan una conclusión clara: la comarca recibe menos turistas, pero logra que permanezcan más tiempo, gasten de forma sostenida y generen más ingresos públicos. Un escenario que apunta a un turismo menos masivo, pero mucho más rentable.