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Descubre cómo la pandemia reveló la vulnerabilidad humana y desató el crimen en las sombras

Descubre cómo la pandemia reveló la vulnerabilidad humana y desató el crimen en las sombras
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Por José A. Garrido
domingo 10 de mayo de 2026, 11:00h

Para todos los ciudadanos del mundo actual hay un antes y un después de la pandemia ocasionada por el virus de la Covid-19. La crudeza de las consecuencias de la irrupción de este patógeno, causante de millones de muertes en todo el planeta, supuso un tremendo impacto en nuestras vidas, las cuales, de repente, se nos representaron con un plus de vulnerabilidad para el que no estábamos en absoluto preparados.

No voy a extenderme en las consecuencias del suceso pandémico ni en si las medidas que se tomaron para paliar sus estragos fueran las más idóneas o efectivas porque no es el objeto de esta reseña. Ríos de tinta se han vertido, y los que correrán, por parte de analistas, políticos, científicos, opinadores…que exponen los millones de datos acumulados y extraen, desde todas las vertientes, variadas conclusiones que a duras penas consiguen un consenso que ayude a esclarecer causas y consecuencias y que nos sirvan para estar mejor preparados para la siguiente ocasión, que casi todos pronostican en un futuro más o menos próximo, en que debamos afrontar un evento tan disruptivo y amenazador para nuestra existencia.

Lo que cuesta creer, y aún más aceptar, es como una parte de los seres humanos aprovechan las circunstancias más adversas para la humanidad en general para sacar beneficios escandalosamente impúdicos de la necesidad sobrevenida de todos nosotros y, en no pocos casos, atentar contra nuestra seguridad y nuestro patrimonio. A este último aspecto es al que quiero referenciar la reflexión que me provoca la lectura del último libro de Lorenzo Silva, ‘Las fuerzas contrarias’

Estudios publicados estos últimos años indican que, durante el período de confinamiento, en España disminuyeron los delitos en un 74%...pero no desaparecieron ni los robos, ni atentados contra la vida ajena, ni altercados familiares o en el ámbito de lo social…solo disminuyeron, evidentemente como consecuencia de las restricciones de movilidad y de relación entre las personas. Y como la voluntad criminal no descansa, encontró una ventana de oportunidad extraordinaria en el ámbito de los ciberdelitos que, juntamente con la desobediencia y resistencia a la autoridad (una minoría de ciudadanos, siempre hay, no aceptaron las limitaciones legales impuestas de forma extraordinaria) aumentaron más de un 500%. El crimen no descansa, sin duda.

LORENZO SILVA (Madrid, 1966) es un autor de brillante trayectoria, con un largo bagaje en obras y premios; Premio Nadal en dos ocasiones y Premio Planeta 2012 con su novela ‘El alquimista impaciente’, además de otros galardones que jalonan su carrera literaria. Pero sin duda son la serie de novelas protagonizadas por el subteniente Bevilacqua y la brigada Chamorro las que le han mantenido conectado con la mayoría de sus lectores a lo largo de casi 30 años.

Su última propuesta, LAS FUERZAS CONTRARIAS (Destino, 2025) pone a los veteranos guardias civiles y a su equipo a trabajar en escenarios totalmente inusuales por las circunstancias extraordinarias provocadas por el estallido de la pandemia mundial originada por la COVID 19. En el mes de marzo del 2020 (13 de marzo) el Gobierno declara el estado de alarma en España y llevó al confinamiento de la población (15 de marzo) hasta que el 28 de abril se anunció el Plan de desconfinamiento y, de manera gradual, se redujeron las limitaciones de movilidad. El 21 de junio finalizó el estado de alarma y se entró en lo que se llamó “nueva normalidad”.

Y es en este contexto, tan excepcional, en el que la unidad operativa de la Guardia civil, patroneada por el subteniente Bevilacqua y su inseparable brigada, Virginia Chamorro, se afana por esclarecer el fallecimiento de una mujer en un edificio en el que ya se habían producido otras dos muertes de personas que no tenían convivientes y que en un principio se atribuyeron al peligroso virus que circulaba sin control. Pero, al profundizar en los indicios que hallaron en una de las víctimas, empezaron a sospechar que detrás de esas muertes había un criminal que actuaba amparándose en la oportunidad que le brindaban las especiales circunstancias que concurrían en aquellos días tan angustiosos para la población en general. Y, no conformes con buscar las claves de estos sospechosos decesos, parte de su habitual equipo de investigación, y ellos mismos, pretenden desenmascarar a otro potencial delincuente al que adjudican indicios de criminalidad en la desaparición de otra mujer en un pueblo de Badajoz.

Es decir, trabajo por duplicado para el equipo en unas circunstancias evidentemente muy adversas por las peculiaridades del confinamiento, las dificultades de movilidad… y el miedo al virus que circulaba inmisericorde.

Descubrimos en esta nueva entrega a los protagonistas de la serie en su versión más humanizada, siendo menos los personajes y más dos personas que compartían con todos nosotros, l@s lector@s empedernid@s, los mismos temores y las mismas angustias. No era para menos. III

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