La autopista AP-7 ha quedado totalmente reabierta esta madrugada del lunes, 9 de febrero, en sentido sur, desde Martorell, tras casi tres semanas de restricciones originadas por el desprendimiento de un talud, que a su vez provocó un grave accidente ferroviario de Gelida, que costó la vida a una persona y provocó heridas a una treintena de pasajeros del tren. La reapertura se ha producido exctamente a las 3.00 horas, una vez han finalizado los trabajos de emergencia y se ha logrado estabilizar el talud que había quedado seriamente dañado por el temporal t suponía un peligro para la circulación.

Según ha informado el Servei Català de Trànsit (SCT), las obras ejecutadas de forma ininterrumpida desde el dúiaa del desprendimiento por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible han permitido restablecer plenamente las condiciones de seguridad, tanto en la estructura de la autopista AP-7 como en su entorno inmediato, incluida la vía ferrea. De este modo, se ha recuperado la plena capacidad de circulación de una de las principales vías de comunicacion de Barcelobna hacia el sur y se han desmantelado los desvíos habilitados durante los días de afectación.
Un importante impacto en la movilidad
El corte de este tramo de la AP-7 se originó el pasado 20 de enero, cuando un fuerte temporal de lluvias provocó el desprendimiento de un muro de contención situado junto a la vía ferroviaria. Los escombros cayeron o sobre un tren de la línea R4 de Rodalies en Gelida, causando la muerte del maquinista y heridas a más de una treintena de viajeros. Ante el riesgo de nuevos desprendimientos, las autoridades han ordenado el cierre total de la autopista en sentido Tarragona, lo que ha generado un importante impacto en la movilidad del área metropolitana de Barcelona y del Penedès.
Durante estos días, Trànsit ha aplicado un amplio dispositivo de desvíos y balanceo de tráfico, recomendando rutas alternativas por la A-2, la C-32 y la C-31. El director del SCT, Ramon Lamiel, ha destacado que la señalización reforzada y la información constante a través de paneles, redes sociales y medios de comunicación han permitido mitigar las congestiones, aunque ha reconocido que una incidencia de esta magnitud en la AP-7 no puede resolverse completamnete, y por tanto ha tenido "consecuencias inevitables".
Las congestiones habituales en las horas punta
En las primeras horas tras la reapertura, la circulación se ha normalizado de forma progresiva. Fuentes de Trànsit han confirmado que no se han registrado incidencias relevantes ni retenciones significativas en este trano, más allá de alguna congestión puntual propia de la hora punta matinal, que se ha ido disipando con el paso de los minutos.

Lamiel ha agradecido la labor de los equipos técnicos y de emergencia, que han trabajado las 24 horas, y también la paciencia y colaboración de los conductores, que han utilizado las rutas alternativas propuestas. Asimismo, ha subrayado que el comportamiento responsable de los usuarios ha contribuido a mantener bajos los niveles de siniestralidad en un contexto de movilidad especialmente complejo.
Un cierre que ha afectado a 100.000 vehículos diarios
Con la reapertura total, la AP-7 ha recuperado la normalidad en uno de sus tramos más transitados, por el que circulan diariamente más de 100.000 vehículos, poniendo fin a una de las afectaciones viarias más importantes de las últimas semanas en Catalunya.
La apertura de la AP-7 ha coincidido con las habituales retenciones de todos los lunes por la mañana en las horas punta en los accesos a Barcelona y que han sido especialmente gravosas –aunque intermitentes- en la A-2, entre Sant Andreu de la Barca Cornellà (como consecuencia de las obras de construcción de la autovía B-25 en Sant Boi que obligan a cortar un carril de circulación). También ha habido colas y tráfico muy denso durante buen parte de la mañana incluso más allá de las horas punta en la B-23 de entrada a Barcelona, entre El Papiol y el enlace con la A-2 en Sant Feliu de Llobregat, en la conexión entre la AP-7 sur y la B-23, (también en El Papiol); en la C-32, entre Gavà y Sant Boi; y en la C-31, desde El Prat a L’Hospitalet.