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La incertidumbre del sol naciente
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La incertidumbre del sol naciente

Los 25.000 trabajadores de Nissan y su industria auxiliar miran con miedo al futuro. Hay matrimonios con hijos cuyos ingresos dependen íntegramente del gigante nipón. Los operarios subcontratados temen que haya despidos “de primera y de segunda”.

Para 25.000 familias, muchísimas de ellas de L’Hospitalet y el Baix Llobregat, si Nissan cierra, se acabó todo. Hay matrimonios (con y sin hijos) en los que tanto él como ella trabajan en una de las tres factorías del gigante nipón del motor–Zona Franca, Montcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca- o en su industria auxiliar: proveedores, subcontratas, transportistas o fabricantes de piezas- que se verán abocadas a vivir del subsidio de desempleo si se paran las cadenas de montaje de automóviles. “Lo vemos todo muy negro. Si llega cierre sería fatal: los dos en el paro y con dos hijas”, relatan Sergio y Laura, de 43 años, ambos en la plantilla de Acciona, pero, de facto, trabajadores de Nissan.

“Han dejado morir la fábrica. No han invertido en mejoras y el covid-19 ha sido la excusa perfecta para marcharse”, se lamenta Víctor, de 32 años y también con dos niños pequeños. La mujer de Víctor explica que hay quienes están peor que ellos porque tienen más de 50 años: “los jóvenes aún tienen alguna expectativa, pero los más mayores, en esas circunstancias, van a tener muy difícil volverá a encontrar trabajo”.

Mientras el desmantelamiento de la planta se hace efectivo (o simplemente concluye, porque muchos operarios de Nissan y su entorno, afectados por ERTEs o con permisos remunerados sospechan que ya ha comenzado) la incertidumbre genera angustia, tensión y malestar entre los afectados. “Estamos frente a un drama social y familiar muy complicado. No solo va a haber 25.000 despidos pueden ser más, puede haber como una cadena porque además del cierre de Nissan está la crisis que va a haber por el coronavirus. Solo de pensarlo me pongo enfermo”, solloza Sergio.

“El futuro de mis hijos depende esto, de que Nissan siga, porque mi marido también trabaja aquí”, llora Marta, subcontratada por el fabricante nipón a través de la mercantil Magna. Todo el mundo está muy intranquilo porque en caso de despidos masivos, los trabajadores de la plantilla de Nissan se tratarán con diferente rasero que al resto. “Habrá despidos de primera y de segunda”.

Francesc, en la plantilla de Nissan desde que dejó los estudios, igual que también hizo su padre ya jubilado del que recogió el testigo, siente que todo de “pende de un hilo”: la historia colectiva de varias generaciones, el futuro, una forma de vida, un símbolo metropolitano, un distintivo... Y cierra los ojos para no pensar. III

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