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“Además de la petanca, algunos mayores renacen en el conocimiento digital”
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“Además de la petanca, algunos mayores renacen en el conocimiento digital”

Joan Carles Valero (BCN Content Factory)

Antes que nosotros ninguna otra generación había dialogado con robots. Tampoco el envejecimiento se asociaba a una mente activa como impulsan los “seniors” del CitiLab de Cornellà, un centro experimental para la difusión activa de la cultura tecnológica y una experiencia pionera en Europa que demuestra la capacidad innovadora de los ciudadanos.

El doctor Manel Domínguez, que fue delegado del área de Conocimiento y Nuevas Tecnologías de la Diputación de Barcelona (2007-2013) y luego asesor del CitiLab Fundación para el Fomento de la Sociedad del Conocimiento, de la Red ENoLL (European Network L.Lab), ha defendido este verano en la Escuela Internacional de Doctorado del CEU su tesis “El envejecimiento activo en la sociedad del conocimiento. Análisis del caso CitiLab de Cornellà”. Una línea de trabajo del director del Grado de Periodismo de la UAO-CEU se centra en la neotenia, que es la conservación del estado juvenil, y sigue las investigaciones en biogerontología de Aubrey de Grey y las de José Luis Cordeiro, que afirma que la muerte será opcional en 2045.

Haga un tuit de las conclusiones de su tesis doctoral.
El CitiLab de Cornellà pone en valor el envejecimiento de las personas mayores a través de una mente activa. Un envejecimiento alejado de procesos asistenciales y que evita la exclusión social y tecnológica.

¿Es la tecnología el elixir de la eterna juventud?
La era digital crea el nuevo paradigma del envejecimiento activo y muestra los nuevos talentos compartidos de los mayores, con capacidades para centrar su vejez evolucionada junto a una acción colaborativa e innovadora. Los mayores pasan del envejecimiento asistido a otro socialmente valioso. Dentro de ese proceso está el CitiLab para abrir el camino.

¿Qué evolución supone esa tendencia?
Estamos en una evolución gerontológica muy intensa. En 2020 hay casi mil millones personas de más de 65 años y en el 2050 serán el doble. En España, las personas de más de 80 años se van a triplicar. Pero en nuestro país el peso económico de esta población solo supone el 7%, cuando, por ejemplo, en Suecia llega al 45% de las actividades centradas en el mundo gerontológico. Tenemos un gran recorrido por transitar. Los procesos de salud conllevan a alargamiento de la vida.

¿Qué características tienen los usuarios “seniors” del Citilab?
Son personas nacidas entre 1940 y 1950 que están viviendo su tercer cambio de biografía extrema. Ahora se suman a la nueva innovación digital de la sociedad del conocimiento en el marco de una cuádruple hélice, con la persona en el centro y los vértices de las empresas, instituciones y universidades. Estos mayores han experimentado una transición civilizacional, al pasar de ser jóvenes agrarios a adultos industriales y desembocar en seniors digitales. Cambiaron de lugar de residencia, lengua y proceso productivo y ahora abrazan la sociedad del conocimiento.

¿Que el abuelo juegue con el ordenador es innovador?
La innovación social en un Lab urbano como el de Cornellà es distinta. Los “seniorsLab” innovan, crean a partir de un conocimiento transversal, derivado de la unión de un ingeniero de más de 65 años con un electricista de su misma edad, por ejemplo.

¿Los jóvenes están preparados para vivir en el cambio constante?
Si los mayores vienen de cambios considerados de civilización, ¿cómo no va a estar preparado un millennial cuando la esperanza de vida será de 100 años? Estamos entrando en el humanismo digital, centrado en las personas. Hasta ahora, para las empresas las personas eran meros elementos productivos o consumidores. El pensamiento Lab cambia el marco mental al propiciar un proceso de cocreatividad y transversalidad de los talentos puestos al servicio de las personas sin pertenecer a una organización.

¿Con el confinamiento hemos acelerado la revolución digital?
Estamos en el mundo de mente abierta, de cambio tecnológico y de pensamiento, donde las personas se abren para buscar procesos inclusivos. Todo va a cambiar y la pandemia ha supuesto el lanzamiento de nuevos procesos de inteligencia artificial que jugarán un papel de alto crecimiento en la economía. En ese contexto, las personas mayores de 65 años tienen un nuevo papel en la sociedad y el covid-19 nos ha puesto delante del espejo para repensar las políticas de trabajo, del reparto social de las personas y de las relaciones intergeneracionales, con la necesidad de añadir políticas reeducativas. Pero no funcionará si no se produce una convergencia con instituciones, empresas y la política.

¿La revolución de las canas se incrementará con la jubilación de la generación de los “baby boomers” y será el inicio del fin de su sumisión social de los mayores?
La sumisión social del envejecimiento arrancó con el fordismo y la visión de producción en una cadena de montaje. Una vez jubilada, la persona mayor no necesitaba complementar su formación porque ya no era productiva. En 2012 se celebra el año europeo del envejecimiento activo, dos años después de la creación de los Lab urbanos y de la revolución del pensamiento colaborativo impulsado por la tecnología. En Cornellà, un grupo de mayores, además de la petanca, evitan la evolución convencional de la improductividad, para renacer en el conocimiento digital. Ponen en valor su talento independientemente de su formación. Da igual que seas paleta o cirujano neurológico. El CitiLab está abriendo el nuevo paradigma que se va a instalar la sociedad, como el patrimonio inmaterial de la memoria.

¿Quiénes son titulares del concepto envejecimiento activo?
La OMS dice que hay 5 conceptos para que un mayor de 65 años se considera miembro del club del envejecimiento activo: la noción de actividad, que participe en su comunidad y se implique en cuestiones familiares. También tener perspectiva del ciclo vital, comprender qué ha ocurrido en tu vida y cómo afecta al envejecimiento. En tercer lugar, la planificación como enfoque, que propone el principio de ser actores para superar la posición pasiva de la mera recepción de asistencia, con obligaciones y derechos sociales. Cuarto, respecto a las limitaciones funcionales que todos podemos tener, ser activo de la forma que sea y en la intensidad que puedas, para que la limitación funcional no sea excluyente. Y por último, la importancia de entender de dónde vienes y dónde vives, en cuestiones como la seguridad, economía, ordenación urbanística, educación y tecnología en una orientación multisectorial que valora los servicios sociales y sectores económicos y médicos-sanitarios. Estos 5 puntos provocan la revisión de lo actualmente conocido por la jubilación. Tenemos que adaptar todos los mayores a una acción común ante estos principios. No forma parte del envejecimiento activo que tu abuelo juegue al ordenador. Las grandes corporaciones dominan el conocimiento, y en los labs es la propia sociedad la que empieza a dominar el conocimiento.

La brecha digital también se reduce en los centros de jubilados…
No, la innovación social digital sólo se hace en el CitiLab. Los Labs han nacido para eso, para empoderar a la persona. Son procesos mentales donde inevitablemente internet es común. CitiLab es el único lugar diseñado para el mundo digital, para la economía digital.

El sector de gran consumo hace tiempo descubrió a los “viejenials”. ¿La revolución de las canas va a dar más poder a los viejenials?
No puede ser de otra forma si vamos hacia un crecimiento del 80% de esperanza de vida. Es el fin de un envejecimiento asistencial.

¿El envejecimiento activo depende de la clase social, económica y de la formación?
La mente de las personas no tiene que ver con la capacidad económica, sino que se posiciona colaborativamente para innovar socialmente, independientemente de su capacidad económica.

¿Qué aportan los “seniorsLab” a Cornellà?
Innovan socialmente. Están creando cosas nuevas que todavía no existen: desde nuevos tejidos solares a los propios registros de innovar con el patrimonio inmaterial de la memoria, para que en el futuro los museos sean distintos, que no sean elementos inmóviles, sino que se conozca la experiencia de los seres humanos. Es otra visión de las cosas. Es la gestión ambidiestra. Cuando los seniorLab de Cornellà viajaron a Finlandia y Manchester, les chocó que en esos lugares vivieran en otra dimensión, porque hablaban de asistencia social, de compartir hogares y espacios para vivir y no se proponían la creatividad digital. Nuestros seniorsLab son como la NASA del envejecimiento activo, están en el humanismo digital y cogestionan procesos. Por eso el CitiLab es único en Europa

¿Los mayores están sumidos en el aislamiento social?
Hasta ahora sí. EEUU es un ejemplo de aislamiento social. He estado en ese país y nadie entiende que exista un Lab, porque los mayores están arrinconados en Florida. El envejecimiento activo en EEUU no existe, se llama envejecer en Florida. Nace porque nadie quería tener un anciano a su lado, porque no existían políticas de innovación, de transversalidad de conocimiento. En Europa eso ha cambiado y los Lab juegan su papel.

¿Con la tecnología ha llegado el principio del fin del edadismo? ¿Volverán los ancianos a ser los jefes de la tribu?
El futuro no va a estar en una generación dominada por otra. Los jefes de la tribu compartirán conocimiento con los jóvenes. Nuestra sociedad es ya en red y con contenidos. El futuro se llama intergeneracional y lo que deberán hacer las redes intergeneracionales de mujeres y hombres en pensar en proyectos de cómo afectarán sus decisiones a las siguientes 3 o 4 generaciones y dejarán las visiones unilaterales a corto plazo.

¿Entre los ‘seniorsLab’ hay casos de universitarios tardíos, como el italiano Giuseppe Paterno, que a los 96 años se ha graduado en Filosofía e Historia?
Entre los actuales seniorLab predominan los universitarios y técnicos medios que participan en la nueva evolución. Ese ejemplo de Giuseppe es extraordinario, pero no nos quedemos con la anécdota, porque detrás hay decenas de personas que trabajan.

En la actualidad, los ataques, la delincuencia y las guerras llevan delante el prefijo ciber. En un pasado reciente, la mili servía para alfabetizar a muchos españoles. ¿Qué opina de la implantación de una posible “mili” digital en defensa de nuestra seguridad y, al tiempo, que elimine la brecha digital generacional?
Cambio mili digital por maduración digital. Ante la ciberseguridad hay que ser maduros, ser responsables. La humanidad es altamente generosa con los ciberdelincuentes, con los hackers, porque les regalamos ingentes cantidades de datos. La sociedad está enviando constantemente información personal y de nuestros movimientos en redes, fotos con los nietos, de comida, selfies... Lo que supone un enorme alimento para los ciberdelincuentes. Damos tanta información de forma inconsciente a la red que cualquier organización con capacidad algorítmica puede saber cualquier cosa sobre nosotros.

Según su experiencia ¿se está produciendo un cambio social que está naciendo de forma experimental en Cornellà?
Sí y ocurre desde hace algo más de una década. El CitiLab es el laboratorio urbano, ciudadano creado para la innovación social y digital que explora, difunde e impacta el mundo digital en el pensamiento, diseño e innovación que surge en la cultura digital de las personas. Está cambiando el paradigma y dentro de Lab están los seniors, que son el segundo cambio de paradigma, dentro de la biogeorontología en el marco de la sociedad del conocimiento.

¿Qué papel desempeñó Vicenç Badenes en el proyecto del CitiLab?
Era concejal del Ayuntamiento de Cornellà y tenía la voluntad de integrar social y económicamente la innovación a partir de los cambios digitales. Era su sueño la integración social y el empoderamiento ciudadano a través de internet. En el auditorio del Citilab hay una frase suya que supone la esencia de su pensamiento: “A una persona recién llegada, no le preguntamos quién es, sino que le preguntamos qué quiere hacer y con su respuesta creamos innovación y proyectamos el futuro”. En cierta forma, mi tesis sobre el CitiLab de Cornellà es un homenaje personal a la figura de Vicenç Badenes.

Vicenç Badenes, pionero de internet en Cataluña
El periodista y activista social Vicenç Badenes fue uno de los pioneros de internet en Cataluña. Fue el referente y principal paladín de la sociedad del conocimiento en Cornellà y el área metropolitana. Gracias a su impulso, en 2007 nacía el actual CitiLab, uno de los equipamientos más innovadores de Cataluña, del que fue su director y gerente hasta que murió de forma repentina el 26 de julio de 2011 a la edad de 54 años. Con orígenes en el PSUC, fue concejal del Ayuntamiento de Cornellà por el PSC durante 15 años, encargado de las áreas de Educación, Cultura y Sociedad del Conocimiento y Relaciones Ciudadanas. El doctor Manel Domínguez, que trabajó para la Diputación de Barcelona y que dirigió COM Ràdio, colaboró estrechamente con Badenes en la creación y desarrollo del CitiLab.
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