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Viladecans fija la senda hacia el 2030 con el hub de Roca como referente
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Viladecans fija la senda hacia el 2030 con el hub de Roca como referente

jueves 09 de junio de 2022, 12:15h

La ciudad planifica el modelo de crecimiento futuro de una forma innovadora y define las estrategias de actuación siguiendo los criterios de la agenda urbana, algo inédito en España

Las ciudades no se hacen de un día para otro, pero se puede prever cómo serán dentro de una década o qué necesidades tendrán. Solo hace falta sentarse a pensar, analizar la situación actual –local y global-, las necesidades venideras y tras la reflexión, proyectar qué modelo de urbe se persigue y fijar las estrategias para conseguirlo. Viladecans ya se ha puesto manos a la obra con este ingente desafío, siguiendo además una metodología inédita basada en los criterios que marca la Agenda Urbana. Solo Valencia ha hecho antes algo parecido.

Para empezar a construir ese futuro desde ya, el Ayuntamiento de Viladecans ha sentado entorno a un ideario común a empresas, administración pública, sociedad civil e instituciones de investigación y educación (lo que se conoce como la cuádruple hélice). Esta misma semana ha convocado a un centenar de representantes de la sociedad civil y a los concejales de las distintas formaciones políticas municipales a unas jornadas denominadas “Missions Viladecans 2030 Creem #futursemocionants” celebradas en el Ateneu de Can Batllori.

Fruto de esta interacción ha consensuado cinco misiones y 25 retos que conducen al año 2030, el año en el que deberían haberse tomado medidas en serio que detengan la catástrofe planetaria que se vaticina como consecuencia del cambio climático. A comienzos Més d’un centenar de representants de la societat civil viladecanenca i regidors municipals –encapçalats per l’alcalde Carles Ruiz– van participar en les jornades “Missions Viladecans 2030

Cambio climático y digitalización.

El alcalde de Viladecans, Carles Ruiz (PSC), justifica el trabajo de la cuádruple hélice en que se ha convertido en mirar más allá de la política municipal del día a día y del cortoplacismo: “Ya no basta con redactar un plan estratégico, ahora hay que tener en cuenta la situación global, el cambio climático y la digitalización”. Según Ruiz estamos ante el advenimiento de “un nuevo modelo de ciudad”, en el que van a jugar un papel relevante elementos que hasta ahora nos parecían de ciencia ficción: la inteligencia artificial, el comercio electrónico, la impresión 3D, el. carsharing, los vehículos autónomos…

“Un municipio como Viladecans tiene la obligación dejar de lado la tradicional planificación económica y urbanística, que sólo pensaba en el propio territorio, y centrar su actuación en el marco global que marcan los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, las estrategias 2030, las agendas urbanas, y en cualquier estrategia mundial que se llevan a cabo para luchar contra el cambio climático”, sentencia Carles Ruiz..

Facilidades con calidad de vida

El objetivo común de las cinco misiones de Viladecans en la senda del 2030 es “el desarrollo sostenible para afrontar mejor el futuro”, señala el alcalde. “Se ha de conseguir que residir en Viladecans comporte ‘facilidades’ a la hora de encontrar trabajo o para disfrutar de una mejor calidad de vida”. El camino a seguir es el de “la diversidad económica, con servicios repartidos en todos los barrios, con la filosofía de que todo esté a 15 minutos” que se viene impulsando en la ciudad en las últimas décadas, señala Ruiz.

Pero el pilar básico de la ciudad del 2030 va a seguir siendo el mismo que ahora: la emblemática factoría de Roca, pero desde una perspectiva más acorde con los nuevos tiempos. La planta se convertirá en un ‘hub’ de la edificación sostenible que convertirá a la ciudad “en un referente en e innovación en el sector de la construcción, la promoción y la gestión de activos inmobiliarios, un sector que da empleo actualmente al 40% de la población de Viladecans”, comenta el primer edil.

Un millón de m2 de techo libre

“El proyecto del hub de Roca va a ser el elemento diferenciador del Viladecans de 2030”, subraya Carles Ruiz. “Va a ser el referente, pero no va a centrar el 100% de la actividad económica de la ciudad sino un 20% “, matiza el alcalde. “Apostamos por la diversidad, y jugamos con la ventaja de que disponemos de un millón de m2 de techo libre. Viladecans es el municipio con más terreno para actividad económica disponible, si se excluye el entorno aeroportuario y la Zona de Actividades Logísticas (ZAL) en El Prat”, remarca Ruiz. Queda espacio en el Parc de Negocis mientras que en Ca n'Alemany está todo vendido excepto el suelo para oficinas.

El hub de la edificación sostenible de Roca es uno de los proyectos candidatos a recibir financiación de los fondos europeos Next Generation, pero aun en el caso de no recibir la ayuda saldrá adelante, porque hay una potente inversión privada detrás. A la espera de ese apoyo europeo, la iniciativa avanza a buen ritmo: “Ya se están diseñando los planos, pero todavía hay que dar solución a algunos problemas técnicos, como el encaje de la Riera de Sant Llorenç”, avanza el político socialista.

Todo a 15 minutos

Además del hub de Roca, Viladecans maneja otras cuatro misiones con destino al 2030: conseguir una ciudad climáticamente neutra, lograr que todos los nacidos a partir del 2010 tengan como mínimo los estudios postobligatorios completados, preparar la urbe para que afronte con garantías una posible crisis o emergencia social y conseguir ser una urbe en la que se tarde un máximo de 15 minutos en desplazarse a todos los servicios básicos, el puesto de trabajo, los equipamientos culturales y deportivos y la red de transporte público.

El talón de Aquiles de la reinvención de Viladecans en el 2030 es que también va a suponer “deshacer cosas que ya están hechas porque habrá que adaptarlas a la nueva forma de ver las cosas”, reconoce Ruiz. Un ejemplo serán las plazas duras (que tienen los días contados) o las zonas ajardinadas concebidas con argumentos estéticos o paisajístico, pero no son sostenibles. Un ejemplo es la avenida de Can Palmer, que se ideó en principio como un conector viario y que ahora será una “lengua de montaña” que se adentra en el barrio.

Murallas derruidas

El alcalde asegura que no hay que tener miedo a demoler cosas construidas, porque es un símbolo de progreso: “Cuando las ciudades necesitaron crecer y ensancharse, se derruyeron las murallas porque ya no tenían sentido. Ahora va a pasar algo parecido, pero en base a otros criterios, como la sostenibilidad o la digitalización”, argumenta.

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