Los Mossos d’Esquadra han informado este martes de la detención el pasado día de enero en L’Hospitalet de Llobregat de dos hombres de 22 y 37 años a los que se acusa de hacerse pasar por revisores del gas para robar a mujeres de edad muy avanzada. Su modus operandi seguía siempre un mismo esquema: los dos hombres llegaban con prisas, con chalecos improvisados y siguiendo un guión minuciosamente estudiado y se colaban dentro de los domicilios en un santiamén, sin levantar sospechas. Decían venir a revisar la instalación del gas y, en ocasiones, incluso habían avisado antes por teléfono. Pero tras los dos presuntos revisores no había una inspección técnica: había un engaño cuidadosamente dirigido a las más personas más vulnerables que se ha cobrado varias víctimas en L'Hospitalet y Esplugues, todas ellas con más de 80 años de edad y una incluso alcanzaba los 95 años. El botín total de estas fechorías, calificadas como delitos de hurto y de estafa bancaria, supera los 29.000 euros.
La investigación arrancó tras una cadena de denuncias prácticamente calcadas, registradas entre el 27 de octubre y el 17 de diciembre, con ocho víctimas en total: seis vecinas de L'Hospitalet y dos de Esplugues. En tdoos los casos, el patrón se repetía: los sospechosos llamaban o se presentaban directamente en el domicilio, mostraban credenciales falsas y simulaban una revisión mientras husmeaban cajones y armarios. Joyas, dinero en efectivo y documentos bancarios desaparecían en cuestión de minutos, después de hacer firmar a sus víctimas un falso albarán por el servicio. En algunos casos, el golpe no terminaba en la vivienda. Con tarjetas o libretas en su poder, los autores acudían de inmediato a entidades bancarias para vaciar las cuentas antes de que las víctimas pudieran reaccionar.
Los ahorros guardados en casa
Según la policía autonómica, los detenidos, que han sido puestos a disposición judicial, sabían muy bien a quién elegir. Escogían a personas mayores de esas que aún guardan dinero en casa y que no utilizan la banca digital, lo que siempre retrasa la detección del robo y multiplica el daño económico. Para algunas de las afectadas, la estafa supuso perder prácticamente todos sus ahorros. Uno de los arrestados, el de 37 años, no era un desconocido para los investigadores: acumula una veintena de antecedentes por delitos similares.
Desde los Mossos han insistido que las compañías de gas no realizan inspecciones sin previo aviso oficial y por eso recomiendan a la ciudadanía desconfiar de visitas inesperadas, no abrir la puerta a desconocidos y consultar siempre con familiares o con la propia compañía ante cualquier duda. Un consejo sencillo que, en estos casos, podría haber evitado un golpe tan silencioso como devastador.