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Felipe VI visita Sant Boi por los premios Princesa de Girona … y nadie grita “¡Viva el Rey!”

Felipe VI visita Sant Boi por los premios Princesa de Girona … y nadie grita “¡Viva el Rey!”
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Por Lluis M Estruch
miércoles 04 de febrero de 2026, 19:07h

¡Viva el Rey! Nadie lo gritó, en el acto celebrado este pasado martes 3 de febrero en el Polideportivo La Parellada de Sant Boi, con motivo del otorgamiento de premios de la Fundación Princesa de Girona; en una nueva redefinición en la que participan diferentes ciudades, sorteando así los obstáculos que las autoridades de Girona, de manera un tanto cerril, ponían para ceder un local para la ceremonia protocolaria y pública.

Será en adelante un premio itinerante que contará con la anuencia previa del poder respectivo. En este sentido, y “sotto voce”, se reconocía la creciente influencia positiva de la alcaldesa de Sant Boi, Lluïsa Moret, también presidenta de la Diputació de Barcelona (DIBA) y viceprimera secretaria y portavoz del PSC. Todo un “triple” que dirían los Gasol, ases locales del baloncesto, que redunda en beneficio de una ciudad que sale de su invisibilidad suburbana. Fuera del recinto, una veintena de personas, con algunas banderas republicanas, trataban de poner sordina a un acto que se desarrolló sin ningún incidente.

Felipe VI, con el alcalde de Castelldefels, Manu Reyes, a su izquierda y la alcaldesa de sant Boi, Lluïsa Moret, a su derecha l

En este sentido, valdría la pena resaltar la consolidación de la Fundación Marianao, ya premiada en 2012, como un ente notable para evitar que muchos jóvenes en edad difícil se desvíen de una trayectoria correcta. Lo que empezó con la “okupación” de un edificio en conflicto, se ha consolidado, sin lugar a dudas, con algún altibajo también.

El acto en sí, principió con canción y cantante (sin más) y pronto captó la atención Lucía Matamoros, una astronauta, con vestimenta azul de tal y pelo corto, que de manera elocuente y precisa habló de sus estudios e inquietudes, técnico-científicas con diferentes estancias en USA y Australia y pronto en el Ártico. Muchos la aplaudimos con ganas. Da gusto encontrar jóvenes que arriesguen y ganen en actividades y experiencias que van más allá de la escena y el deporte. Como Gador Muntaner, oceanógrafa y conservacionista. Nos faltan más de esta línea para la próxima cita en Huesca.

Porque de todo eso hubo: baloncestistas, cantantes, activistas sociales.

El acto se celebraba con un “timing” perfecto y con un montaje audiovisual sin fallos.

Finalmente el primer premio fue para Hatim Azahri, un joven hispano-marroquí del Poble Sec que inició una serie de benéficas actividades sociales en su barrio, que se fueron extendiendo a otros lugares y ámbitos.

Felipe Vi saludando a Hatim Azahri

Tras oír relatos de aplicaciones biomédicas y programas sanitarios con millones de beneficiados en el Tercer Mundo o programas de arte paliativo, me pareció un otorgamiento sobrevalorado, en comparación con otros aspirantes. Recuperar el habla de afectados de ictus (500.000), la creación de 13.000 centros para facilitar diagnósticos rápidos para médicos y enfermeros rurales de Etiopía y Nigeria, programas de tecnología amiga para ayudar a discapacitados, programas médicos de salud mental e IA para ayudar a seniors… Supongo que habrá otras ocasiones para reconocer a estos creadores altruistas. Esperemos.

Se acercaba el final del acto según lo previsto, mínimos discursos, ninguna alocución real, ni política, sin himnos, sin banderas. Todo muy rápido y hasta un tanto frío en lo emotivo, a pesar de la fuerza de algunos relatos muy resumidos. La Corona evita fricciones en zonas difíciles, a priori, como son el País Vasco y de manera más atenuada Cataluña. Todos vimos el lanzamiento de pellas de barro en Paiporta y los diferentes episodios de tensiones familiares en la familia real a la que se escruta con lupas gigantes, paparazzis y micros abiertos a chismes.

Ha habido ruidos y gritos en la esfera privada, seguro. Sin embargo, tras los juancarlistas de la Transición y los puramente accidentalistas actuales, tal vez ya asomen en un número creciente, los felipistas, como un símbolo de solera y unidad, dado el descrédito de la actual clase política. Hace unos meses, la reina Leticia visitó casi de incógnito el Psiquiátrico de Sant Boi, siguiendo de cerca las investigaciones de salud mental sobre adolescentes y dejando tras sí el aprecio de familias y personal sanitario. Son muestras positivas que solo errores internos de la Casa Real pueden malograr.

Al salir y al entrar el rey Felipe, saludó y estrechó cordial manos de numerosos asistentes, acompañado del ministro de jornada Félix Bolaños. Pero nadie gritó: ¡Viva el Rey! Los republicanos, escasos y dispersos, a casa.

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