Cómo ser payés y no morir en el intento en medio de una situación geopolítica endiablada? Las guerras en Ucrania e Irán estrechan cada vez más los márgenes de beneficio de los profesionales del campo.En el Parc Agrari del Baix Llobregat han echado cuentas y calculan que encender el motor del tractor, limpiar las fincas, cultivar, recoger y distribuir los alimentos “cuesta entre 150 y 200 euros más al día” en el bolsillo del payés; la mayoría de ellos, autónomos y propietarios de pequeñas y medianas fincas agrarias, como relatan a El Llobregat los afectados.
El agricultor samboyano Lluís Solanas, considerado como el principal productor de melocotón en el Baix Llobregat, advierte que desde que se desencadenó el conflicto bélico en el Golfo Pérsico ha subido “el precio del gasoil, de los fertilizantes e incluso es más caro ahora el precio de las cajas donde ponemos la fruta”, asegura el payés.
Estos días, el litro del gasoil ha subido desde un mínimo de 70 céntimos -en las gasolineras low cost- hasta el euro y medio, en varias suministradoras. En este contexto, los productores agrícolas esperan con ansiedad conocer cómo se concretaran y desplegarán las medidas de apoyo y ayudas directas que el president Salvador Illa ha anunciado recientemente para hacer frente a la escalada de precios y que permitan resistir económicamente a las consecuencias de la guerra que Estados Unidos e Israel han desatado sobre Irán.
Renovarse o morir
“Nos gusta la música, pero debemos tener más información sobre cómo tocar la partitura”, reclama entre metáforas Solanas, quien también ocupa una vocalía en la nueva Cooperativa de la Conca de Tordera samboyana, fruto de la fusión entre la histórica Cooperativa de Sant Boi y la Cooperativa Agrària Baixa Tordera, especialmente conocida por su Agrobotiga, donde ofrecen fresas y fresones (primavera); melocotones, nectarinas, albaricoques, ciruelas, melón y la sandía, (verano); frutos del bosque y frutos secos, (otoño), naranjas, mandarinas y manzanas de montaña (invierno).
La cooperativa de Sant Boi aportará a esta rica lista de productos el tradicional cultivo del parque agrario metropolitano: la alcachofa. Y, de paso, reforzará la producción algunas frutas como el melocotón. Lluís Solanas reconoce que sus socios de Tordera son “más grandes y potentes”, especialmente en el cultivo de tomates y otros productos de la huerta. Esta fusión agraria debe entenderse dentro de los movimientos cooperativos como una herramienta para unir fuerzas empresariales y de gestión en momentos históricos que dificultan aún más el día a día en el sector primario local. III