El violento rugido del viento ha convertido desde primera hora de este jueves las calles, carreteras y vías férreas del territorio en un tablero de emergencia en el que es mejor no adentrarse. La borrasca Nils está golpeado con furia el Baix Llobregat y L’Hospitalet, y hasta el momento ha dejado cuatro heridos, dos de ellos graves, en Sant Boi; a lo que hay que sumar al menos 101 vuelos cancelados y otros diez desviados en el Aeropuerto de El Prat (donde sí han podido operar 199 vuelos hasta las 13.00 h), árboles y fachadas caídas en prácticamente todos los municipios de la costa y la ribera del río Llobregat, trenes detenidos en la R-4, retrasos en la R-1, además de un litoral sacudido por olas gigantes. La autovía de Castelldefels ha estado cortada hasta el mediodía entre los puntos kilométricos 181 y 182, en dirección a Tarragona, más o menos a la altura de la British School.
La previsión era que el huracán y los problemas no amainaran hasta después del mediodía y que se mantuvieran bien entrada la tarde y así ha sido, aunque durante toda la jornada se han mantenido las fuertes rachas de viento en toda la comarca, que hansuperado de largo los 100 km/h en buena parte del territorio (el pico maximo registrado ha alzanzado los 160 km/h). Esta anómala situación que ha hecho que la tensión y el miedo se extendieran entre la población. De hecho, el teléfono de emergencias 112 había recibido hasta primera hora de la tarde 784 llamadas procedentes del Baix. Desde las administraciones se ha hecho a primera hora de la mañana un llamamiento urgente a la ciudadanía para que no saliera de casa ni se desplazara si no es imprescindible o necesario. Sobre las 16.00 h. el Govern ha levantado las restricciones a la movidad pero ha mantenido activas el resto de medidas del plan Ventcat hasta las 20.00 h.