Criado en “un lugar de la Mancha”, Villanueva de los Infantes (de 4.800 habitantes): un bello pueblo manchego con más de 250 casas blasonadas, capital del Campo de Montiel, zona de secano con sus grandes latifundios, de olivar, trigo y vid y con edificios del Renacimiento y barroco que se evocan en El Quijote y donde Ramón aún mantiene casa. E incluso allí recibió sus primeras letras en el antiguo convento de Santo Domingo donde murió Quevedo. Aunque Ramón siempre ha tenido los pies en el suelo, muy realista, muy apegado a la tierra y sin fantasías quijotescas. Allá vivió hasta los nueve años en un gran latifundio. Sus abuelos, uno propietario agrario; y el otro era el encargado de una finca, sus familiares campesinos. Una vida en plena naturaleza con recuerdos difusos pero muy amables
¿Cómo fueron estos primeros años en Villanueva de los Infantes?
Fueron años felices, con un ambiente rural que era autosuficiente para mi familia. Con juegos y baños en una alberca con mis primos, muy deportistas ellos. Y aquel sentimiento de hermandad, honradez, ayuda y respeto entre los vecinos que mis padres vivían y nos inculcaron a nosotros.
¿Dejas aquel pueblo considerado uno de los más bellos de España, para venir a Sant Boi?
Así es. Mis padres dejaron Villanueva inducidos por unos tíos ya instalados en Sant Boi. El campo se estaba transformando y había mayores oportunidades en las ciudades a todos los niveles, en especial para los jóvenes. El choque ambiental existió. Aunque Sant Boi siempre ha mantenido un carácter rural, incluida su amplia zona verde y boscosa, lo que me ayudó a adaptarme rápido.
¿Tus estudios primarios se reemprendieron en un nuevo centro y ambiente?
Me correspondió asistir al grupo escolar Lluis Castells, situado detrás de la Parròquia de Sant Baldiri. Era un colegio muy precario, pero aprendí lo suficiente para saber que en el Lluis Castells te inducían a ser simple mano de obra del sistema, sin más aspiraciones ni cuestionamientos. Algún maestro soltaba dicterios en esta línea. Pero yo quería ser y saber más.

¿En dónde prosiguieron tus estudios secundarios?
Hice las dos ramas de FP administrativa y comercial en el Centro de Camps Blancs de Sant Boi. Allí también predominaba un determinismo social: al acabar la FP, a trabajar y punto. Pero se te permitía hacer la diplomatura de empresariales y yo la emprendí decidido. Toda mi educación hasta entonces fue samboyana y pública. La universidad me abrió un nuevo mundo que me apetecía mucho: el de profundizar por el estudio intenso. Estudiar me gusta.
Siguiendo con los estudios superiores, los proseguiste con dos títulos más…
Sí, pude compaginar lo laboral, la mili y los negocios con el estudio y así conseguí titularme en ADE. Después hice Económicas. Y al final un Master en Gestión Deportiva.
Notable logro, pero hablemos de tu primer trabajo...
Me gusta el deporte, y en 1980 el sr. Durán confió en mí como socorrista en la piscina del Joan Bardina y ahí empezó mi vinculación profesional con el deporte, que siempre he practicado unas dos horas diarias, por lo menos, en todos los deportes. Excepto los de contacto y equipo. Sin destacar en ellos, pero siendo un fiel practicante. Lo necesito vitalmente. Más adelante me saqué el título de Entrenador Nacional y conseguí una plaza de socorrista municipal en el Polideportivo de La Parellada, donde trabajé como funcionario.
Te llamaron a filas, ¿cómo te fue?
Por reemplazo me tocó en la División Acorazada Brunete (DAC-1) de Madrid, una unidad de élite después implicada en el 23F y disuelta en el 2006. Tenía 19 años y ascendí rápido a cabo primero y pronto a sargento de complemento, con 300 personas a mi cargo. Aunque la oficialidad me limitaba y me veía con cierta suspicacia por mi preparación y porque yo aprovechaba cualquier resquicio para seguir estudiando. Incluso en los vehículos militares, con riesgo de arresto. Volví a tener la incomprensión de los maestros, ahora en los oficiales que recelaban del estudioso. Me ofrecieron al final del plazo reengancharme pero decliné la oferta.
Viviste el ‘boom’ de los polideportivos municipales que todo el mundo exigía en sus pueblos y ciudades entre 1980 1990. Y además, con la entrada en 1986 en la UE nos llegaron fondos para mejorar la calidad de vida, también con el deporte. Lo notaste, sin duda...
Sí. La mayoría de municipios se puso a dotarse de equipamientos deportivos, creándose los primeros problemas de gestión y recursos humanos en una actividad que a la mayoría de Ayuntamientos les sobrepasaba. Es así como se intentaron cooperativas de empleados para gestionarlos y después llegaron las concesiones de servicios.

Hay en toda Europa un incipiente rearme y el considerar otra vez obligatorio el servicio militar ¿Qué opinas de tu experiencia?
No soy partidario. Creo que con la actual base de voluntariado profesional está bien.
Relata tu entrada en el mundo de las concesiones deportivas.
Hay que tener en cuenta los Juegos Olímpicos de 1992: sus preparativos, su desarrollo y sus resultados finales. Creándose con todo ello grupos de expertos que después entrarían en la nueva necesidad de la creación de equipamientos públicos y de dotarlos de recursos humanos, vía concesiones administrativas, librando así a los municipios de una actividad muy específica.
Tú entras en esta nueva actividad empresarial, tal vez en el momento oportuno.
El concejal Cuevas me ofreció la posibilidad de gestionar con mi empresa GEAFE SL (con 10 trabajadores) el complejo de La Parellada. Después licité para un polideportivo en Vilassar de Mar. Y utilizando el procedimiento concesional de arrendamiento de servicios que se puso en boga y del cual siempre digo que España tiene una amplia experiencia con respecto al extranjero. Nos desarrollamos por etapas en 50 Ayuntamientos, con 500 empleados durante 25 años.
¿Problemas de gestión en especial durante todo este tiempo?
He tenido empleados de muchas nacionalidades, y de la emigración, sin problemas. ¿Por qué no? He procurado aplanar la pirámide jerárquica y mantener un microclima laboral en positivo. Es importante bajar a la sala de máquinas. Hemos estado en Cataluña, Madrid y Baleares (administradas por diferentes partidos) y las concesiones otorgadas en concurso público, hasta a veces con el diseño de instalaciones incluidas, han sido cumplimentadas a satisfacción de las partes. La confianza prevalece sobre la marca política. Y recuerda que los alcaldes mandan mucho y que cualquier acto administrativo es ejecutivo, atentos a ello.
Tu empresa era unipersonal, pero seguro que trataron de comprarla o absorberla, cuéntanos.
Me considero preparado como gestor y no me convencieron las ofertas de los otros. Por cierto, he contado con la entrega leal e importante de mi mujer, Nuria Roca Pallarés, en el desarrollo de GEAFE SL. A ella la conocí en una piscina y nos casamos en Montserrat. Y seguimos encantados.
Ha habido crisis en tu trayectoria, supongo.
Sí. En el 2000 hubo una crisis que superé porque estaba muy capitalizado y mucho después nos vinieron los dos años y medio de Covid-19 -durísimos- donde no solicité ayudas PERTE pero desaceleré y reduje actividades, honrando compromisos y sin deudas hasta hoy.

¿Tus libros favoritos?
El lobo estepario, del Nobel Herman Hesse, un libro clave. También la Crisis del mundo moderno del francés René Guénon.
¿Tus principales rasgos?
La responsabilidad y el gusto por hacer bien las cosas. Acción y reflexión. No he roto ninguna negociación.
Un árbol o planta favorito...
El olivo. Tengo 72 plantados y es una gozada sensorial la primera prensada de mis olivas arbequinas en la almazara de Piera. Apunta: me gusta el olor a tierra. Y no renunciar a mis orígenes familiares.
Tus rutas preferidas, corriendo o en bicicleta.
La Pujada de Sant Ramón, Can Carreras, L’Ordal, Torrelles y la ribera del Llobregat hasta Sant Andreu de la Barca.
Lugares manifiestamente mejorables de Sant Boi.
Las ruinas del Ateneo, el túnel del Gater. En positivo: los huertos urbanos. Para los ninis: El esfuerzo siempre recompensa, con la formación y el tener confianza a pesar de las dificultades. Hacer mucho deporte te aportará energía para lograrlo. III
Añadimos: “Y donde hay voluntad hay un camino”.
(Albert Einstein)
| “Gay de Liébana se me disculpó por un error contable” |
Hacemos una pausa y me muestra sus botas ‘Barefoot’ para correr que le son perfectas, después me cuenta sus retos exitosos de desafíos al ajedrez y seguimos... ¿A qué se dedica, un personaje tan activo como tú? Hace quince años que adquirí dos hectáreas de campos de huerta y frutales donde realizo experimentos agrarios y de mosaicos de plantas que se complementan. Mi hijo, ingeniero agrónomo, me tutela y ello, junto al deporte y las actividades de empresa, me hacen feliz. Mi ilusión es la venta directa de mis productos premium. Navego en un llaut en Mallorca y esquío en la Cerdaña. Admiro los principios de Rudolf Steiner un sabio austriaco que creo la antroposofía (una filosofía holística que nos reconcilia con la naturaleza y con nosotros mismos), crítico con el darwinismo puro y creador de las escuelas Waldorf, la biodinámica agraria y la arquitectura orgánica (junto a Gaudí), entre otras muchas cosas.
Un personaje inolvidable... José María Gay de Liébana, profesor titular de Economía y Contabilidad, autor de libros y gran divulgador en los “medias” de temas económicos. (Se levanta y me enseña un libro de Gay de Liébana, y señala una larga dedicatoria). En la dedicatoria, se disculpa por un error contable que él mantenía y que yo le discutí con argumentos. Un gran tipo, que me ayudó y con una mala muerte temprana.
¿Hay otros personajes que te merezcan un respeto? Tal vez Lluís Botinas, un economista culto y alternativo del grupo Plural 21 ya muerto. Me gustan los independientes. |