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Principio del fin del colapso en Sant Boi: abren las conexiones clave entre B-20, B-25 y C-31c

Principio del fin del colapso en Sant Boi: abren las conexiones clave entre B-20, B-25 y C-31c
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jueves 21 de mayo de 2026, 19:48h
Actualizado el: 21/05/2026 20:00h

Después de años de obras, desvíos interminables y atascos diarios, el Baix Llobregat empieza a ver la luz al final del túnel. Este jueves, la B-25 ha activado sus conexiones más esperadas y cambia por completo el mapa de accesos entre Sant Boi, El Prat y Barcelona: por fin ya se puede pasar de la B-20 a la B-25 y enlazar con la C-31C sin laberintos ni rodeos. Un estreno parcial, pero clave, que llega con retraso y que promete revolucionar uno de los puntos más colapsados del área metropolitana.

La autovía B-25 ha dado este jueves un paso decisivo hacia su estreno completo con la apertura de 11,9 kilómetros de nuevos viales que van a transformar la movilidad del Baix Llobregat y desbloquean conexiones históricamente pendientes entre la B-20, la C-31C y la C-32, además del enlace con la A-2 que ya funciona desde hace semanas. La puesta en servicio, anunciada por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, permite por primera vez una conexión mucho más directa entre las grandes arterias metropolitanas del sur de Barcelona y reorganiza algunos de los puntos con mayor presión circulatoria de Sant Boi y El Prat, aunque todavía quedan algunos ramales menores por ultimar.

Enlace Sant Boi Sud

La inauguración completa de la B-25 (que cada día está más cerca) llegará, sin embargo, después de años de retrasos, modificaciones, pifias con la señalización, y tortuosos atascos de tráfico que han generado críticas vecinales de usuarios y municipales. Desde El Llobregat se han recogido estas voces discrepantes desde que comenzaron las obras hace casi tres años, unas calificadas de “lentas” por los usuarios y marcadas por “promesas incumplidas” en los plazos de entrega, con cortes de tráfico, recomendaciones erróneas (como el falso ramal de conexión con la Gran Via (C-31) -que todavía no estaba operativo pero sí señalizado- que justamente se ha estrabado este jueves) y aperturas parciales que hasta el momento habían impedido el funcionamiento integral del corredor entre la A-2 y la C-32.

Cambios en la movilidad metropolitana

La nueva configuración viaria con el estreno de los conectores pendientes (principalmente los relacionados con la C-31c y el Centre Direccional de El Prat), supone un cambio sustancial para la movilidad metropolitana. Desde este jueves, los vehículos que llegan desde Barcelona por la B-20 ya pueden incorporarse directamente a la B-25 y enlazar con la rotonda elíptica de Sant Boi para acceder tanto al centro urbano como al barrio de La Parellada y Vinyets-Molí Vell. También queda abierta al tráfico la conexión desde la propia B-20 hacia la C-31C, facilitando el acceso al Centre Comercial Sant Boi (el popular Alcampo) y al entorno de la conocida como “rotonda del Viena”, en la cerretera del Prat, uno de los puntos neurálgicos de entrada y salida a Sant Boi por el polígono industrial Salines.

Conexión C-31c y C-32

La actuación más relevante en cuanto a su magnitud corresponde al enlace denominado "Sant Boi Sud", que conecta la C-32 con la B-25 y la C-31C y mejora además el acceso al Parc Agrari del Baix Llobregat desde el casco urbano de Sant Boi. A todo ello se suma el nuevo vial paralelo al Parc Agrari que ordenará los movimientos entre la B-20, la B-25 y la C-31C y que su vez reorganiza accesos locales y a las áreas comerciales que hasta ahora funcionaban de forma provisional e incluso confusa.

Nueva glorieta de acceso a El Prat

Otro de los puntos estratégicos abiertos este jueves es el enlace de Mas Blau, en El Prat de Llobregat, donde se ha construido una nueva glorieta para redistribuir el tráfico entre la Ronda de Ponent, la avenida Onze de Setembre y la Ronda Sud, además de remodelar los ramales hacia la C-32B y el entorno industrial y aeroportuario.

Tronco de la B-25 en dirección a Cornellà

La apertura actual se suma a la entrada en funcionamiento parcial del tronco principal de la B-25, estrenado el pasado 30 de abril con 1,95 kilómetros todavía incompletos y algunos enlaces pendientes. Aquella inauguración parcial estuvo acompañada de críticas por la confusión generada por la señalización y por la persistencia de cuellos de botella en las entradas a Sant Boi.

Una larga historia de demoras

Las obras de la B-25 arrastran una larga historia de demoras. El proyecto de remodelación del corredor comenzó hace más de una década y ha sufrido sucesivas reformulaciones técnicas y periodos de paralización antes de consolidarse bajo la denominación actual de B-25. Durante los últimos meses, el Ayuntamiento de Sant Boi y los usuarios habían denunciado importantes afectaciones de tráfico derivadas de los trabajos y reclamaban acelerar la puesta en marcha de los enlaces pendientes.

El proyecto completo de prolongación de la B-25 entre la A-2 y la C-32 cuenta con una inversión global de 65,8 millones de euros e incluye actuaciones sobre 24 estructuras, entre nuevas construcciones, ampliaciones y sustituciones de pasos sobre carreteras, líneas ferroviarias y caminos agrícolas. El objetivo final es convertir la B-25 en uno de los grandes ejes vertebradores del Baix Llobregat y reducir la presión de tráfico sobre los accesos metropolitanos de Barcelona.

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