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Increíble. Dos águilas perdiceras ponen en jaque el megaproyecto agroindustrial que tanteó al Parc Agrari
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Increíble. Dos águilas perdiceras ponen en jaque el megaproyecto agroindustrial que tanteó al Parc Agrari

Por Lluis M Estruch
viernes 29 de agosto de 2025, 09:48h
El proyecto Agroparc en Gelida, impulsado por los hermanos Ametller (pilares de los establecimientos Ametller Origen) busca revitalizar la economía local con una inversión de 180 millones de euros y 3.100 empleos. Sin embargo, un juez ha detenido las obras aferrándose a las preocupaciones surgidas sobre la protección de dos águilas perdiceras que habitan en la finca, reflejando la tensión entre desarrollo y conservación ambiental, en una batalla que por ahora están ganando los ecologistas (esos mismos que no acuden a apagar incendios) en detrimento de los emprendedores del sector agroindustrial. Una dicotomía trasladable al Parc Agrari del Baix Llobregat.

Kernel 80. Así se denomina, el paraje de Gelida, donde dos águilas perdiceras, tienen su zona de frecuentación. Kernel es una palabra procedente de la informática y que se usa en ornitología para referirse al núcleo principal y territorial de estas dos rapaces. En redes, abundan observaciones, filmaciones y comentarios de ornitólogos aficionados, que validan sus seguimientos en línea con lo que se conoce como “ciencia ciudadana”.

Vale el preámbulo para explicarnos el motivo de tanta atención súbita en un torrente de una zona industrial. Desde el 2018 los hermanos Ametller pretenden crear en Can Juncosa de Gelida un Agroparc de 258 hectáreas con 180 millones de inversión y la posibilidad de emplear a 3.100 personas. Toda una salida al marasmo económico gelidense. La instalación, diseñada por los arquitectos medioambientalistas Batlle-Roig (autores de los ajardinamientos de las riberas del Llobregat), ha ido superando todos los inconvenientes planteados por diversas organizaciones desde Unió de Pagesos , hasta los Ayuntamientos y la Generalitat, logrando consensos al modificar detalles lesivos del proyecto. Hasta ser considerado por el ministro de Industria Jordi Hereu como “el proyecto agroindustrial más importante de Cataluña, España y el sur de Europa”. Sin embargo, hace unas semanas un juez del juzgado de lo contencioso-administrativo nº 3, decidió parar las obras del Agroparc porque la denuncia de la asociación Stop Agroparc” le pareció pertinente, en cuanto a que las dos águilas perdiceras no tenían asegurado un traslado adecuado. Después de que una decena de manifestantes irrumpiera en el campo de trabajo, los Mossos d’Esquadra recomendaron parar el inicial movimiento de tierras.

Tanteo al Parc Agrari

Los hermanos Ametller habían tanteado al Parc Agrari del Baix Llobregat años antes de trasladar su gran proyecto a Gélida, enclavada en el Penedès, su comarca de origen.No hubo eco. Pero más recientemente, mientras se producía la pugna en Gelida, los hermanos Ametller han conseguido detentar 70 hectáreas arrendadas a un propietario sueco (Larry “el sueco”) vinculadas a un abortado intento de IKEA de crear una granja agraria, centro de visitas y área logística. Ello no fue posible porque se creó un frente opositor en contra del proyecto. El Parc Agrari estaba ya en decadencia manifiesta. La auto-subsistencia del pequeño arrendatario de (cuatro hectáreas) casi imposible. Y además le surgían nuevos problemas, el principal las ZEPAS (Zona especial de protección de Aves) porque los ecologistas de la zona insistían en recrear el gran humedal malsano de finales del Siglo XIX (plagas, paludismo, mosquitos, pestilencias) pero que los emprendedores “indianos” (en su mayor parte) nos sanearon las marismas, irrigaron y pusieron en valor las fértiles tierras deltaicas. Ahora, y en resumen, las actividades agrarias quedarían entorpecidas por las normas de protección animal y la restringida caza de control, prohibida.

Y llegó, muy pronto, al fin, la aplazada y necesaria segunda ampliación del aeropuerto de El Prat. El President de la Generalitat, Salvador Illa se decidió, con la ayuda del asesor Sagartal, un experto ecólogo y autoridad mundial en el tema aviar. La Ricarda, finca comprada por el ministro Urtasun, no debía ser ya un obstáculo insalvable. Su función podía trasladarse a otra balsa lagunar.

Indiferencia gubernamental

En la plena, apresurada y muy lamentable indiferencia gubernamental ante los incendios más importantes habidos en la Península Ibérica vale la pena considerar la carrera de obstáculos en la que dos hermanos emprendedores, vinculados desde hace ocho generaciones a la agricultura se encuentran. No es un muro de fuego, es la oposición de grupos antisistema, partidarios del decrecimiento y enemigos de las energías renovables y de la conexión con la MAT, de la caza y partidarios de la sobrepoblación faunística, de reintroducir el lobo y el oso y del abandono forestal, muy enemigos de la ganadería intensiva.

Mientras la vicepresidenta Yolanda Díaz suelta estos días en plenos incendios una confusa propuesta de banco de tierras, de expropiaciones… y contra los grandes grupos empresariales agrarios. Supongo que es para desanimar del todo a los inversores que al igual que los hermanos Ametller se juegan su capital y prestigio en un tema arriesgado: el sector agrícola. Tal vez fue un error ser tan transparentes en Gélida y un acierto ser cautos y discretos en el Parc Agrari en plena ZEPA.

Una opinión muy extendida

Y como dijo el Nobel Napaul “…el combate final, será entre los instruidos y los semi-instruidos…” Y una opinión muy extendida: brigadas de ecologistas apaga incendios, inmigrantes y Ejército nos harían falta para apagar los incendios actuales y evitar los futuros.

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