Aunque desde su concepción fue como la crónica de una muerte anunciada, la moción de censura impulsada por el Partido Popular (PP) para desalojar del cargo al alcalde de L'Hospitalet al socialista David Quirós ha fracasado este viernes de forma oficial, consecuencia directa de que ERC haya anunciado este jueves que no iba a arrebatar la vara de mando a Quirós de la mano de VOX. La propia portavoz municipal de los populares en la segunda ciudad de Cataluña, Sonia Esplugas, ha reconocido que ha sido imposible poner de acuerdo a todos los grupos de la oposición capaz de sumar una mayoría alternativa en el Ayuntamiento. Esplugas ha sido especialmente incisiva con ERC, formación a la que ha criticado duramente por su “actitud bipolar” (de apoyo y rechazo al unísono al PSC) y por frustrar "un cambio" para la segunda ciudad de Cataluña". “ERC ha pasado en apenas quince días de criticar ferozmente al PSC por su gestión, a convertirse en la muleta de los socialistas hasta el final del mandato”, ha destapado Esplugas, para quien esta “voltereta política” de los independentistas ha sido clave para que la moción no fructificara. “Entendemos que este bandazo de ERC responde a la añoranza de su portavoz (Jaume Graells), que en el pasado fue teniente de alcalde del PSC con Núria Marín, por revalidar el cargo que ocupó en la sombra ahora junto al actual alcalde, David Quirós”, ha disparado Esplugas.
Pese al mal trago, la portavoz conservadora ha aclarado que no se trata de “una derrota, sino de una oportunidad perdida”. Esplugas ha insistido en en que la moción del PP no perseguía liderazgos partidistas, sino la conformación de un gobierno de concentración capaz de abordar problemas estructurales como la inseguridad, la limpieza, el civismo y el bienestar social, cuestiones que a menudo repiten en la agenda política local. “Nuestra propuesta no era un proyecto de partido, sino un acuerdo técnico por L’Hospitalet”, ha remarcado la edil popular.
Exoneación parcial a dos de los grupos
Por contra, Esplugas ha agradecido la predisposición para mantener contactos a formaciones de la oposición como L’Hospitalet en Comú y VOX, a los que ha exonerado, aunque solo parcialmente, del fracaso de la moción de censura. Eso no ha impedido que la portavoz del PP en L'Hospitalet haya lamentado con decepción que no haya habido bastante con estas débiles líneas de diálogo y negociación abiertas, y que no se haya alcanzado un compromiso firme que permitiera sumar una mayoría alternativa a Quirós. Lo peor de todo ha acabado siendo un desencuentro con ERC que roza el paroxismo. “Nos hemos enterado por la prensa de la posición que ha adoptado ERC frente a la moción”, ha criticado la concejal del PP, poniendo el acento en la absoluta ausencia de comunicación directa entre los equipos del PP y los republicanos.
La caída de la moción de censura —que se planteó tras la pérdida de una cuestión de confianza por parte de Quirós vinculada a la aprobación de los presupuestos municipales de 2026— deja al PSC gobernando en minoría y respirando aliviado porque las cuentas quese aprobarán automáticamente en el pleno del próximo 25 de enero, tal como fija la legislación. La aritmética municipal, con un gobierno socialista sin mayoría absoluta y una oposición (PP, ERC, VOX y los comunes) fragmentada, ha truncado cualquier mínima alternativa de gobierno. De hecho, el reto, que se aventuraba complejo, ha acabado siendo una entelequia, debido a las reticencias de ERC a rubricar acuerdos que “dependan directa o indirectamente de VOX”, en línea con la posturas mantenidas por la formación de Oriol Junqueras a otros niveles políticos, tanto en el Parlament como en el Congreso de los Diputados.
El único líder de la oposición
Para Esplugas, el devenir de la moción de censura y la forma en la que cada integrante de la oposición se ha expuesto ante su espejo evidencia que “el PP es el único partido capaz de liderar la oposición frente al PSC”. La líder de los conservadores ha defendido que su grupo ha mantenido una postura firme y coherente al no apoyar ni los presupuestos ni las ordenanzas fiscales socialistas por considerarlas injustas para los vecinos. En sus propias palabras, la moción representaba “la última oportunidad real de cambiar el rumbo de la ciudad antes de 2027”, y su fracaso refuerza, también a su juicio, la necesidad de que los ciudadanos expresen su voluntad en las urnas.
El telón de fondo de este episodio es la enrevesada aritmética política de L’Hospitalet. Tras las elecciones municipales de 2023, el PSC obtuvo 13 concejales, quedándose a uno de la mayoría absoluta. Mientras que la oposición fragmentada —con cuatro ediles de ERC, cuatro del PP, tres de VOX y tres de los comunes— suma 14 (uno más que los socialistas) pero parte de intereses y estrategias muy distintas que aún así a veces han convergido."En los plenarios municipales, de manera habitual, nos ponemos de acuerdo en actuaciones y dinámicas para revertir la situación de inseguridad, abandono y suciedad de la ciudad", ha recordado Esplugas lamentando una vez más que "los sesgos políticos no hayan permitido hacer realidad un cambio en la ciudad”.
Un gobierno debilitado pero estable
Con estos mimbres, el PSC seguirá gobernando en minoría hasta mayo de 2027 vista la incapacidad de la oposición para articular una mayoría alternativa entre PP, ERC, VOX y los comunes, cuatro fuerzas con prioridades y sensibilidades muy distintas. La segunda ciudad de Cataluña afronta así un periodo de cierta estabilidad institucional con un gobierno debilitado, pero sin el cambio de signo político que reclama insistentemente la oposición.