La actividad aérea en el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat ha vuelto a crecer otro mes más este febrero y lo ha hecho a un ritmo superior al conjunto de aeropuertos españoles gestionados por Aena, según han informado este jueves fuentes del ente gestor aeroportuario. La infraestructura barcelonesa registró durante el mes pasado un total de 3.895.934 pasajeros, es decir, un 3,8% más que en febrero de 2025. Las cifras son extraordinarias porque el incremento medio en la red aeroportuaria española durante febrero fue del 2,8%, Evidentemente, esta colección de buenos resultados no es nada nuevo. El aeródromo barcelonés lleva la friolera de, al menos,15 meses consecutivos registrando récords de pasajeros y encadenando máximos históricos mes tras mes. Ese ciclo de crecimiento comenzó aproximadamente a finales de 2024 y se ha mantenido a lo largo de todo el 2025, cuando el aeropuerto cerró el ejercicio con un espectacular cómputo de 57,5 millones de viajeros, el récord anual de todos los tiempos vigente a día de hoy.
El excelente resultado de febrero supone también, como no, un nuevo récord para los registros históricos de un mes de febrero en el aeropuerto de la capital catalana. El balance no hace sino confirmar la tendencia al alza de los últimos años antes mencionada y que tiene continuidad también en el inicio de este 2026. Concretando en números: entre enero y febrero de este año, han pasado por las terminales barcelonesas 7.702.829 viajeros, un 3,4% más que en el mismo periodo de 2025, un guarismo que también se convierte en la cifra más alta registrada hasta ahora para los dos primeros meses de un año.
El impulso del tráfico internacional
El crecimiento se explica principalmente por el impulso del tráfico internacional, según AENA. En febrero, del global de pasajeros mensual, 2.910.190 global en vuelos internacionales, un 5,8% más,. La cara negativa es quue loas rutas nacionales solo atrajeros a 977.172 usuarios, lo que significa un caída del 2% con respecto a febrero de 2025. En el acumulado de los dos primeos meses del año, el aeropuerto ha contabilizado más de 5,7 millones de pasajeros internacionales, un 5,3% más que en el mismo periodo de 2025, frente a 1,94 millones de viajeros nacionales, que retroceden un ligero 1,9%.
La frenética actividad aérea también se reflejó en los despegues y los aterrizajes en las pistas pratenses, aunque de una forma más ténue. En febrero se registraron 24.474 operaciones, un 0,2% más que en el año anterior. En lo que va de 2026 año, el total de kla operativa barcelonesa asciende a 49.011 movimientos de aeronaves, prácticamente la misma cifra que en los dos primeros meses de 2025.
Las mercancías, sin freno
Donde el crecimiento de la actividad todavía ha sido más notable en numeros relativos ha sido en el transporte de mercancías. El aeropuerto de Barcelona gestionó este pasado febrero un total de 17.746 toneladas de carga, lo que supone un 24% más que el año anterior y lo confirma como el mejor febrero de su historia. En el acumulado anual de 2026 (enero y febrero) consta quue se han movido 33.357 toneladas de mercancías, lo que conlleva un 20,4% más que en el mismo periodo de 2025, y le otorga también el récord absoluto para este periodo.
Este crecimiento demoledoramente al alza y ostenido del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat se produce justo en pleno debate político y económico sobre su capacidad máxima y la necesidad de ampliarlo. En los últimos años, la infraestructura ha ido acercándose a su techo operativo. El aeropuerto cerró 2024 con más de 55 millones de pasajeros, una cifra que ya supera el umbral que muchos expertos consideran su capacidad máxima operativa en condiciones óptimas. Aunque el aeropuerto sigue creciendo gracias a mejoras operativas y a una mayor eficiencia en las pistas y terminales, varios informes y responsables institucionales advierten de que la infraestructura opera cada vez más cerca de su límite, especialmente en horas punta y durante la temporada turística.
Una inversión de 3.200 millones de euros
En este contexto, la ampliación del aeropuerto de El Prat se ha convertido en uno de los grandes debates de infraestructuras en Cataluña. El proyecto impulsado por Aena y ratificado el Gobierno de España con el último documento DORA aprobado -con el beneplácito de la Generalitat de Cataluña- contempla inversiones de unos 3.200 millones de euros, incluyendo una nueva terminal satélite, mejoras en las terminales actuales y la ampliación -sin definir en términos exactos- de la tercera pista, con el objetivo de aumentar la capacidad del aeropuerto hasta alrededor de 70 millones de pasajeros anuales y reforzar las conexiones intercontinentales.
Los defensores del proyecto consideran que la ampliación es clave para que el aeropuerto de Barcelona se consolide como un hub internacional (de conexiones de largo radio) y mantenga su competitividad frente a otros grandes aeropuertos europeos. En cambio, los detractores alertan del impacto ambiental que las obras podrían tener sobre el la reserva natural del Delta del Llobregat y desconfían del riesgo para la sostenibilidad local que podría suponer alimentar aún más la presión turística sobre la capital catalana y su entorno metropolitano.
Se reduce el margen operativo
En la práctica, el consenso entre expertos todavía sostiene que El Prat aún puede seguir creciendo un poco más, pero solo a corto plazo, porque cada vezs se reduce más el margen operativo. De ahí que el aumento continuo del tráfico —como el registrado en los dos primeros meses de 2026— vuelva a poner sobre la mesa la recurrente discusión sobre hasta dónde puede crecer el aeropuerto del Prat sin que se tengan que ampliar sus infraestructuras y qué ocurriría si éstas se dejan tal y como están ahora.